Señales de que tus procesos te están costando dinero

Las señales de que tienes procesos que te cuestan dinero, cómo ponerles número con lo que ya registras y qué revisar primero antes de comprar software.

En una fraseEl costo de un proceso roto no llega en una factura; llega en horas tuyas y en clientes que dejaron de escribir.

Lunes, ocho de la mañana. Tu contadora pide el reporte de ventas del mes. Se lo encargas a tu asistente.

Tu asistente le escribe a dos personas, abre tres archivos, cuadra diferencias y te lo entrega el miércoles a mediodía.

Ese reporte costó unas cuatro horas de gente cara. No apareció en ninguna factura y por eso no lo viste.

Los procesos que te cuestan dinero se notan en la agenda antes que en el banco

Un proceso roto rara vez llega como una pérdida. Llega como una tarde que se te fue, un cliente que dejó de responder o un pago que entró veinte días tarde.

El Índice de la anatomía del trabajo de Asana puso número a esa sensación: 62% de la jornada laboral se pierde en tareas repetitivas y rutinarias.

Un informe del McKinsey Global Institute midió algo parecido en 2012: la gente dedica cerca del 28% de la semana a manejar correo y casi 20% a buscar información interna o rastrear al colega que sabe.

Traduce eso a tu nómina y vas a entender por qué el mes se siente apretado con ventas buenas.

El costo de un proceso roto no llega en una factura; llega en horas tuyas y en clientes que dejaron de escribir.

Seis señales de procesos que te cuestan dinero

Estas aparecen en negocios de dos personas y en negocios de treinta. Si reconoces tres, tienes trabajo por delante.

  • Te preguntan a ti. Si el equipo te escribe para saber el precio, el descuento permitido o quién autoriza, el proceso vive en tu cabeza y tú eres el cuello de botella.
  • El mismo dato se escribe tres veces. WhatsApp, Excel, factura. Cada copia es una oportunidad de equivocarse y alguien va a recibir la cantidad que no era.
  • Los reportes se arman a mano. Si sacar los números del mes toma medio día, vas a mirarlos una vez al mes, tarde y de mal humor.
  • Nadie sabe en qué va una solicitud. Cuando el cliente pregunta por su pedido y tienes que llamar a tres personas, el cliente ya se dio cuenta.
  • Hay un paso que existe por un susto viejo. Una autorización creada por un error de hace años que hoy solo agrega tres días a cada trámite.
  • El cierre de mes te roba un fin de semana. Conciliar cartera, cuadrar inventario y perseguir soportes es trabajo de reconstrucción, y la reconstrucción se paga con tiempo.

Sé lo que estás pensando: esto pasa en todos lados. Pasa, y en Colombia se cobra caro. Confecámaras encontró que de 296.896 unidades productivas creadas en 2017, 98.696 seguían operando en 2022: el 33,5%.

Los negocios que aguantan no tienen mejores ideas. Tienen operaciones que no dependen del heroísmo de tres personas.

Cómo ponerle número a lo que estás perdiendo

No necesitas un estudio. Necesitas dos semanas y una hoja.

  1. Escoge un proceso que te duela: cotizaciones, despachos o cobro de cartera.
  2. Anota cada vez que alguien lo toca y cuánto se demora. Con una marca en una hoja pegada al escritorio basta.
  3. Cuenta los reprocesos: cada vez que algo volvió atrás por un dato malo, una autorización o un archivo perdido.
  4. Multiplica las horas por el costo de esa persona por hora. Suma los reprocesos.
  5. Mira la cifra de frente antes de decidir nada.

Con tres números tienes suficiente para arrancar: cuánto tarda el proceso de punta a punta, cuántas veces se devuelve y cuántas personas lo tocan. Esos tres se pueden comparar el mes entrante.

Un caso de campo: una distribuidora chica recibe pedidos por WhatsApp, los pasa a un Excel y de ahí a la factura. Dos personas, cuarenta pedidos al día, tres minutos por pedido entre copiar y verificar.

Son cuatro horas diarias de digitación que el negocio paga sin verlas.

La cifra casi siempre incomoda. Un negocio que pierde cuatro horas diarias entre tres personas está regalando media nómina de una persona al mes, y ese dinero ya salió de la caja.

Por dónde empezar cuando ves tres o más señales

Empieza por el proceso que toca al cliente. Un despacho que se atrasa o una cotización que no llega cuesta ventas, y las ventas perdidas no se recuperan con un descuento después.

Después arregla lo que te consume a ti. Mientras tú seas la autorización de todo, el negocio crece hasta donde llega tu agenda.

Y anota el punto de partida antes de cambiar algo. Si arreglas el proceso sin haber medido cómo estaba, en tres meses vas a tener una discusión de sensaciones: a ti te parece que mejoró, a tu jefe de operaciones le parece que sigue igual.

Antes de comprar herramientas, dibuja el proceso. En la serie ya vimos qué es un proceso de negocio, y el paso siguiente es sentarte con tu equipo a mapearlo en una hora.

Nosotros hacemos esa cuenta contigo en la primera llamada, sin costo y sin cotización de por medio. Pide el diagnóstico gratuito y sales con el número sobre la mesa. Y si no, no pasa nada: puedes seguir sacando el reporte del mes un miércoles a mediodía.

Fuentes

  1. Asana, Índice de la anatomía del trabajo 2023
  2. McKinsey Global Institute, The social economy
  3. Confecámaras, supervivencia empresarial en Colombia

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