El proceso real, no el del manual
Con minería de procesos reconstruimos el recorrido real del trabajo a partir de facturas, correos, planillas y sistemas: desvíos, esperas y vueltas atrás incluidas.
Consultoría
La auditoría de procesos es el trabajo de revisar a fondo cómo fluye la operación: se reconstruye el proceso real con los registros que la empresa ya genera, se miden los cuellos de botella y se entrega un plan priorizado. Es un servicio con costo, definido antes de empezar, y es el paso natural cuando el diagnóstico muestra que el problema no está a la vista.
Con minería de procesos reconstruimos el recorrido real del trabajo a partir de facturas, correos, planillas y sistemas: desvíos, esperas y vueltas atrás incluidas.
Cada fricción queda medida: cuánto tiempo consume, cuántas veces se rehace, cuánto espera el cliente. Los números cierran las discusiones de opinión.
Qué automatizar primero, qué rediseñar sin tecnología y qué dejar como está, con costo estimado por intervención. El plan queda en manos de la empresa.
Trabajamos sobre copias de solo lectura y conversaciones cortas con el equipo. No hay que instalar nada ni ordenar los datos antes.
Cuando la operación se siente lenta y nadie logra explicar por qué, cuando cada área tiene su propia versión del problema, o cuando el negocio creció más rápido que el orden. En esos casos atacar el primer síntoma que aparece suele salir caro: la auditoría encuentra la causa antes de invertir en la solución.
Si el problema ya es concreto y visible, la auditoría no hace falta: se interviene directo. Esa decisión se toma en el diagnóstico, que es una conversación sin costo.
Medir antes de intervenir es la diferencia entre arreglar y adivinar.
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